HERENCIA

HERENCIA

Italia tiene una larga tradición con el estaño que data del siglo VIII, cuando las vajillas de estaño eran de uso común en muchas casas. El comercio italiano de estaño, el cuarto metal precioso, se remonta a la época de los fenicios, siendo el puerto de Venecia el principal importador desde Oriente Medio, hasta el siglo XV, cuando se empezó a recibir un estaño más barato procedente de Cornwall. En el siglo XVII muchos artesanos italianos tuvieron que buscar trabajo fuera de Italia, frecuentemente en regiones clave de producción de estaño como Inglaterra, Bohemia, Hungría y Sajonia. Gran parte de las preciosas piezas de estaño que se encuentran en los museos europeos pueden atribuirse a artesanos que siguieron la tradición italiana.

Venecia fue el centro de la producción de estaño. La capacidad y la creatividad de sus fabricantes se hicieron populares tanto fuera como dentro de Italia. Posteriormente el centro de la producción de estaño ha gravitado hacia el oeste, a través de la región de Lombardía, hasta la antigua ciudad de Brescia.

El estilo de los objetos de estaño para uso doméstico se mantuvo gracias a las formas dictadas por la tradición durante mucho tiempo, puesto que los moldes para fundir la aleación de metal eran caros y por lo tanto los artesanos los pasaban de generación en generación.

Para Cosi Tabellini todo empezó en Lombardía, a mediados del siglo pasado, cuando Bruno Cosi, tio abuelo de los dueños actuales, encontró trabajo en un taller artesanal de estaño.

Bruno Cosi estableció después un pequeño taller artesanal de estaño en 1954 con su sobrino, Sergio Tabellini, padre de los actuales dueños, para crear el negocio familiar en el sótano de la casa familiar de los Tabellini en Brescia, al oeste de Venecia.